Me han dicho que necesito una endodoncia: qué es matar el nervio

Llevas unos días con un diente que va a su aire. Primero era una molestia al tomar algo caliente, después un latido sordo por la noche que te despertó, y cuando por fin pides cita te hacen una radiografía y aparece la frase: aquí hay que hacer una endodoncia. En ese momento casi nadie pregunta qué es exactamente. Uno se queda con la traducción de toda la vida, matar el nervio, y con la sospecha de que viene algo largo y desagradable.

a bunch of pins and needles on a white surface

Merece la pena deshacer ese malentendido, porque la endodoncia no es un castigo: es el tratamiento que permite conservar un diente que, sin él, acabaría fuera de la boca. En la consulta de doctormas.es, en Santa Coloma de Gramenet, es uno de los tratamientos que más dudas genera y, a la vez, uno de los que más se agradecen cuando el paciente entiende qué se está haciendo y por qué. Aquí lo tienes ordenado.

Qué es una endodoncia y por qué se dice matar el nervio

Un diente no es un bloque macizo. Por fuera tiene el esmalte, debajo la dentina y, en el centro, una cavidad estrecha que recorre la raíz hasta la punta. Dentro de esa cavidad está la pulpa dental: un tejido blando formado por el nervio y por pequeños vasos sanguíneos que se encargan de nutrir el diente y de avisarte cuando algo va mal.

Cuando ese tejido se inflama de forma irreversible o se infecta, no se recupera solo. Está encerrado en un espacio rígido del que no puede escapar, así que la presión aumenta y aparece el dolor característico, ese que no cede con el analgésico habitual y que empeora al tumbarte. La endodoncia consiste en abrir el diente por la cara masticatoria, retirar esa pulpa dañada, limpiar y dar forma a los conductos de la raíz y sellarlos después con un material que impide que las bacterias vuelvan a colonizarlos.

Qué pierde el diente y qué conserva

De ahí viene la expresión popular: se retira el nervio. Conviene matizarla, porque el diente no se queda muerto en el sentido que la gente imagina. Sigue sujeto por su ligamento y por el hueso, sigue notando la presión al morder y sigue haciendo su trabajo dentro de la mordida. Lo que pierde es la sensibilidad al frío y al calor, y algo de resistencia, porque se ha vaciado por dentro y suele llegar al tratamiento con una parte importante de estructura ya destruida por la caries.

Cuándo hace falta una endodoncia

Las señales que suelen aparecer antes

  • Dolor espontáneo, sin que nada lo provoque, que aparece o se agrava por la noche.
  • Dolor prolongado con el calor o el frío: no un pinchazo de dos segundos, sino una molestia que se queda varios minutos después de retirar el estímulo.
  • Dolor al morder o al tocar el diente, que indica que la inflamación ha llegado a la punta de la raíz.
  • Un bultito en la encía junto al diente, a veces con secreción, a veces indoloro.
  • Un diente que se ha oscurecido respecto a los de al lado, sobre todo si tiempo atrás recibió un golpe.

No todo dolor dental acaba en endodoncia, ni mucho menos. Una molestia corta con el frío que desaparece enseguida suele tener otro origen y otro tratamiento, como te contamos en el artículo sobre la sensibilidad dental al frío y sus causas. La diferencia la marca la duración y el tipo de dolor, y se confirma en consulta con pruebas de vitalidad y una radiografía.

Cuando no duele nada y aun así hay que hacerla

Ocurre más de lo que parece. Una caries que avanza despacio puede llegar a la pulpa sin dar guerra, y un traumatismo antiguo puede dejar el nervio necrosado durante años en silencio. En esos casos el hallazgo llega en una revisión, al ver en la radiografía una imagen oscura en la punta de la raíz. También se plantea cuando hay que tallar un diente muy destruido para colocar una funda: si al eliminar la caries la pulpa queda expuesta, el tratamiento de conductos pasa a formar parte del plan antes de fabricar la prótesis dental fija que va encima.

Cómo es el tratamiento, paso a paso

  • Diagnóstico. Exploración, pruebas de vitalidad y radiografía para confirmar el estado de la pulpa y ver cuántos conductos tiene ese diente y qué forma siguen.
  • Anestesia local. Se anestesia la zona antes de empezar, igual que en cualquier tratamiento con instrumental.
  • Aislamiento. Se coloca un dique de goma que separa el diente del resto de la boca. Evita que entre saliva en los conductos y que caiga nada en la garganta.
  • Acceso y limpieza. Se abre una entrada pequeña, se retira el tejido dañado y se van limpiando y ensanchando los conductos con instrumentos finos, alternando con líquidos desinfectantes. Es la fase más larga y la que determina el resultado.
  • Sellado. Una vez limpios y secos, los conductos se rellenan hasta la punta con un material sellador.
  • Reconstrucción. Se cierra la apertura y se decide cómo se va a restaurar el diente de forma definitiva.

Suele resolverse en una o dos visitas. Depende del número de conductos, de su anatomía y de si hay infección, porque en ese caso a veces interesa dejar una medicación dentro unos días antes de sellar.

¿Se pasa mal durante la endodoncia?

Es la pregunta que hace todo el mundo, y merece una respuesta honesta en lugar de una frase tranquilizadora. El tratamiento se realiza con anestesia local y la mayoría de los pacientes lo describe como una molestia leve, comparable a la de un empaste que se alarga. Dicho esto, cada persona y cada diente responden de forma distinta: un diente muy inflamado puede necesitar más anestesia o una técnica complementaria, y eso se valora en el momento.

Lo habitual es que el dolor con el que llegaste desaparezca al retirar el tejido inflamado. Los días siguientes puede quedar una sensibilidad al morder que va cediendo poco a poco, y que se controla con la pauta que te indiquemos. Si aumenta en lugar de bajar, hay que consultar sin esperar.

Después: el diente necesita protección

Aquí está el punto que más se descuida. Un diente endodonciado ha perdido estructura y aguanta peor las fuerzas de la masticación, sobre todo si es un molar. Dejarlo indefinidamente con un empaste grande es la principal causa de que acabe fracturado, y una fractura vertical de la raíz normalmente no tiene arreglo.

Por eso, cuando queda poco diente sano, lo indicado suele ser cubrirlo con una corona que reparta la fuerza y lo abrace. Si en algún momento esa funda se despega, no es una urgencia dramática pero sí conviene actuar rápido: tienes las pautas en qué hacer si se te cae una corona dental.

Cuánto dura un diente endodonciado

Con una restauración correcta, higiene diaria y revisiones periódicas, un diente tratado puede acompañarte muchos años haciendo su función. No es un tratamiento con fecha de caducidad marcada, pero tampoco existe la garantía absoluta: el diente puede volver a dar problemas si aparece una caries nueva por debajo de la corona, si queda un conducto accesorio sin sellar o si sufre una fractura. La evolución depende de cada caso y se sigue en las revisiones.

Cuando el tratamiento no evoluciona bien, no siempre hay que extraer. Existe la opción de repetir la endodoncia retirando el material anterior y volviendo a limpiar y sellar, o de resolverlo con un abordaje quirúrgico en la punta de la raíz. Lo valoramos con radiografía antes de tomar cualquier decisión.

Y si el diente ya no se puede conservar

A veces la destrucción o la infección han ido demasiado lejos y mantener el diente no es realista. En ese escenario, lo importante es no dejar el hueco sin plan, porque un espacio vacío hace que los dientes vecinos se inclinen y que el hueso de la zona se reabsorba con el tiempo. La alternativa habitual para reponer una pieza aislada es un implante dental unitario, que se estudia de forma individual según el hueso disponible y el estado de la boca.

Cuidados de los primeros días

  • Espera a que pase el efecto de la anestesia antes de comer, para no morderte el labio o la mejilla.
  • Mastica del otro lado mientras el diente lleve una reconstrucción provisional.
  • Cepíllate la zona con normalidad y suavidad: la higiene protege el resultado.
  • Toma la medicación solo según la pauta que te hayamos indicado.
  • No dejes pasar meses hasta la restauración definitiva. Es la parte que sostiene todo lo anterior.

Estas indicaciones van en la línea de lo que explicamos en la guía de cuidados después de un tratamiento dental, útil para los primeros días de casi cualquier intervención en la boca.

En resumen

La endodoncia tiene mala fama por su nombre popular, no por lo que hace. Es el recurso que evita perder un diente cuando la pulpa ya no se puede recuperar, se realiza con anestesia y en muy pocas sesiones, y su éxito a largo plazo depende en buena parte de lo que venga después: una restauración adecuada y revisiones. Si llevas días con un dolor que no cede, notas un bulto en la encía o te han comentado que un diente tuyo podría necesitarla, lo sensato es mirarlo cuanto antes, porque el tiempo juega en contra del diente.

Cada boca es distinta y el tratamiento se decide tras una valoración con exploración y radiografía. Si quieres que revisemos tu caso en Santa Coloma de Gramenet, pide tu cita en Clínica Dental Dr. Mas y lo vemos con calma.

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