Se me seca la boca: qué es la xerostomía y qué le hace a tus dientes

Te despiertas de madrugada con la lengua pegada al paladar y necesitas un trago de agua para poder tragar. Durante el día notas la boca pastosa, hablas un rato largo y la voz se queda áspera, y comer un filete sin beber entre bocado y bocado se ha vuelto incómodo. Llevas la botella a todas partes y has asumido que eres una persona que bebe mucha agua, sin más.

woman in black tank top drinking water

La sequedad de boca casi nunca se consulta. Se aguanta, porque no duele. Y sin embargo es una de las situaciones que más silenciosamente deteriora una boca sana: cuando falta saliva, los dientes se quedan sin su principal sistema de defensa. En la consulta de doctormas.es, en Santa Coloma de Gramenet, vemos con cierta frecuencia caries que aparecen de golpe, en varias piezas a la vez y en zonas poco habituales, en pacientes que se cepillan a conciencia. Casi siempre, detrás hay una boca seca que nadie había relacionado con el problema.

Qué es la xerostomía y por qué la saliva importa tanto

La xerostomía es la sensación de sequedad bucal que aparece cuando las glándulas salivales producen menos saliva de la necesaria o cuando esa saliva cambia de consistencia y se vuelve espesa y pegajosa. No es una enfermedad en sí misma, es un síntoma, y por eso lo importante no es tapar la sensación sino averiguar de dónde viene.

La saliva parece un detalle sin importancia hasta que falta. En realidad hace un trabajo continuo que sostiene la salud de toda la boca:

  • Limpia y arrastra los restos de comida y las bacterias que quedan entre los dientes después de cada ingesta.
  • Neutraliza los ácidos que producen las bacterias al alimentarse del azúcar, que son los que disuelven el esmalte.
  • Remineraliza el esmalte, porque lleva calcio, fosfato y flúor que reparan el desgaste microscópico del día a día.
  • Protege frente a infecciones con enzimas y defensas que controlan bacterias y hongos.
  • Lubrica, y gracias a eso puedes hablar durante horas, tragar sin esfuerzo y llevar una prótesis sin que roce.

Cuando ese caudal baja, todo lo anterior deja de ocurrir. Los ácidos permanecen más tiempo en contacto con el diente, las bacterias se acumulan con más facilidad y el esmalte pierde la reparación silenciosa que recibía cada noche. De ahí que una boca seca pueda estropearse en pocos meses aunque la higiene sea correcta.

Por qué se seca la boca: las causas más frecuentes

Los medicamentos, la causa número uno

Es, con diferencia, el motivo más habitual. Hay cientos de fármacos de uso común que reducen la salivación como efecto secundario: antihipertensivos y diuréticos, antidepresivos y ansiolíticos, antihistamínicos para la alergia, relajantes musculares, algunos analgésicos y buena parte de los tratamientos para la vejiga o para el sueño. El efecto se multiplica cuando se toman varios a la vez, algo frecuente a partir de cierta edad.

Aquí conviene ser claro: ningún tratamiento se retira ni se cambia por cuenta propia. Lo que sí se puede hacer es identificar la relación, ponerla en conocimiento del médico que lo prescribe y, mientras tanto, blindar la boca frente al riesgo añadido.

Respirar por la boca, sobre todo al dormir

Si duermes con la boca abierta por congestión nasal, desviación del tabique, alergia o ronquido, el aire seca la mucosa durante toda la noche. La pista típica es despertarse con la boca como papel de lija y encontrarse mejor a media mañana. En estos casos, la sequedad se concentra en los dientes de delante, que son los que quedan más expuestos.

Tabaco, alcohol, cafeína y deshidratación

El tabaco irrita e inflama las glándulas salivales. El alcohol y la cafeína tienen efecto deshidratante, y los colutorios con alcohol, que muchas personas usan precisamente porque notan la boca cargada, resecan todavía más y agravan el círculo. A esto se suma algo tan simple como beber poca agua, algo muy común en personas mayores, que pierden la sensación de sed.

Situaciones médicas y estrés

La diabetes mal controlada, algunos trastornos autoinmunes como el síndrome de Sjögren, los tratamientos de radioterapia en cabeza y cuello y ciertos procesos hormonales reducen la producción de saliva de forma marcada. El estrés y la ansiedad sostenidos también la disminuyen, y no es casualidad que muchas personas que aprietan los dientes por la noche noten además la boca seca al despertar.

Qué le pasa a una boca cuando le falta saliva

Caries que aparecen deprisa y en sitios inusuales. Es el signo más característico. Salen en el cuello del diente, justo en el límite con la encía, en las raíces expuestas y alrededor de empastes o coronas antiguas. Varias a la vez y en poco tiempo, en pacientes con buena higiene.

Encías más inflamadas y sangrantes. Sin el efecto de arrastre de la saliva, la placa se acumula con más rapidez y la encía responde inflamándose. Si ya notabas que te sangran las encías al cepillarte, la sequedad empeora el cuadro y acelera su evolución.

Mal aliento difícil de controlar. Las bacterias que producen los compuestos responsables del olor proliferan mucho mejor en un ambiente seco. Por eso la sequedad es una de las causas que siempre revisamos cuando alguien consulta por mal aliento persistente que no se va con enjuagues.

Llagas, grietas y hongos. Aparecen fisuras en las comisuras de los labios, ardor en la lengua, sensación de escozor generalizado y, con cierta frecuencia, candidiasis, que se manifiesta como placas blanquecinas o un enrojecimiento difuso del paladar.

Prótesis que dejan de sujetar y rozan. Una dentadura removible se mantiene en su sitio en buena medida por la película de saliva que hace de ventosa entre la prótesis y la encía. Sin esa película, la sujeción cae y aparecen las llagas por roce. Si notas que se te mueve la dentadura al comer, la falta de saliva puede ser una parte del problema, aunque rara vez la única.

Cambios en el gusto y molestias al comer. Los alimentos secos, el pan o la carne, cuestan de tragar, y la comida pierde sabor porque las moléculas necesitan disolverse en saliva para llegar a las papilas.

Qué puedes hacer en casa desde hoy

  • Bebe agua a sorbos pequeños y frecuentes, no un vaso entero de golpe cada varias horas. Ten siempre agua a mano en la mesilla.
  • Chicles o caramelos sin azúcar con xilitol. Masticar estimula la salivación de forma natural y el xilitol, además, dificulta el crecimiento de las bacterias de la caries.
  • Cambia el colutorio con alcohol por uno específico para boca seca, con agentes humectantes. También existen sprays y geles de saliva artificial que alivian bien por la noche.
  • Usa pasta con flúor y no te enjuagues con agua después de cepillarte: escupe y deja que el flúor actúe. Es un gesto pequeño con mucho efecto cuando falta protección natural.
  • Reduce café, alcohol y tabaco, y vigila el picoteo azucarado y las bebidas con gas, que en una boca seca hacen mucho más daño que en una boca normal.
  • Humidifica el dormitorio si te levantas con la boca reseca, y consulta la congestión nasal si respiras por la boca al dormir.

Qué hacemos nosotros en la consulta

El primer paso es una valoración completa: revisar la medicación que tomas, explorar la mucosa, la lengua y las glándulas, y comprobar el estado real del esmalte y de las encías. Con eso ya sabemos si estamos ante una sequedad leve por hábitos o ante una reducción importante del flujo salival que exige un plan de protección.

A partir de ahí trabajamos en varias direcciones. Aplicamos flúor de alta concentración en consulta y pautamos productos de uso diario más protectores que los de venta general. Acortamos los intervalos entre revisiones, porque en una boca seca una caries incipiente avanza en meses, no en años, y detectarla a tiempo es la diferencia entre un empaste pequeño y una endodoncia. Tratamos las lesiones que ya hayan aparecido, incluidas las infecciones por hongos. Y si llevas prótesis, revisamos el ajuste y el estado de las zonas de roce, porque una prótesis dental bien adaptada compensa en parte la falta de sujeción que provoca la sequedad. Cuando el origen apunta a un tratamiento médico o a una enfermedad de base, lo ponemos por escrito para que puedas comentarlo con tu médico y valorar alternativas.

Cuándo conviene consultar sin esperar más

Pide valoración si la sequedad dura más de dos o tres semanas seguidas, si te despiertas cada noche necesitando beber, si notan un cambio en el sabor de los alimentos, si te cuesta tragar el pan, si aparecen llagas o grietas que no cierran, o si en la última revisión te han encontrado varias caries nuevas sin haber cambiado nada en tu higiene. Ese último punto es el que más veces destapa el problema.

La boca seca tiene una ventaja: casi siempre se puede identificar la causa, y casi siempre se puede compensar el daño con un plan de protección bien ajustado. Lo que no funciona es dejarlo correr, porque el deterioro no avisa hasta que ya hay varias piezas afectadas.

Si llevas tiempo conviviendo con la boca seca y quieres saber qué está provocándola y cómo proteger tus dientes, pide tu valoración en Clínica Dental Dr. Mas, en Santa Coloma de Gramenet. Lo revisamos contigo con calma y salimos de la visita con un plan concreto.

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