Te despiertas con la cara un poco hinchada por un lado y un dolor que ya no se parece al típico pinchazo de una muela: es un latido constante, que va a su ritmo, y que empeora cuando te tumbas. Al pasar la lengua notas un bultito blando en la encía, junto a un diente, y a veces un sabor raro, salado, que aparece de golpe. Te tomas un analgésico, el dolor afloja un rato y piensas que ya pasará.
Ese bulto con pus tiene nombre: absceso dental, lo que todo el mundo conoce como flemón. No es un grano que vaya a reventar y listo, ni algo que convenga aguantar a base de analgésicos. Significa que hay una infección activa buscando salida, y en la consulta de Dr J L Mas, en Santa Coloma de Gramenet, es uno de los motivos por los que más gente pide cita de urgencia, casi siempre después de varios días aguantando.
Qué es un absceso dental y por qué no es un simple grano
Un absceso es una acumulación de pus provocada por una infección bacteriana. Ese pus busca salida y, cuando la encuentra, asoma en la encía como un bulto blando, el flemón. Hay dos orígenes principales: el que empieza en el propio diente, cuando la caries llega al nervio e infecta la raíz, y el que nace en la encía, cuando la infección se instala en una bolsa alrededor del diente.
Dentro del diente, por debajo de la parte visible, están el nervio y los vasos que lo mantienen vivo. Si una caries profunda los alcanza, se infectan y la infección avanza hacia la punta de la raíz. En ese punto el tratamiento habitual para conservar el diente es la endodoncia que limpia el conducto, porque una vez infectada la pulpa no se recupera por sí sola.
La ficha del diente
De la caries al flemón
Mueve el deslizador y verás cómo una caries puede acabar en un absceso.
El dibujo es orientativo: el estado real del diente se valora en la consulta.
Lo importante es esto: un absceso no se cura solo. Puede parecer que mejora cuando el flemón drena y el dolor baja, pero la infección sigue ahí y, tarde o temprano, vuelve. Por eso conviene tratar el origen pronto, antes de que se extienda.
Por qué aparece un absceso dental
No sale porque sí. Casi siempre hay una puerta de entrada para las bacterias, y por eso la solución nunca es solo un enjuague.
Una caries profunda sin tratar
Es la causa más frecuente. Una caries que no se trata va avanzando en silencio hasta alcanzar el nervio. Cuando lo infecta, la pulpa no se recupera y la infección sigue camino hacia la punta de la raíz, donde se forma el absceso. En esa fase el objetivo es limpiar el conducto para conservar el diente, y a menudo lo que sigue es una corona que protege el diente tratado, porque queda más frágil.
Un minuto
¿Puede ser un absceso?
Responde tres preguntas y verás si lo que notas encaja con un flemón.
Por lo que cuentas no parece un absceso. Aun así, si algo cambia, conviene revisarlo.
Hay una señal que conviene vigilar. Si va a más, pide cita sin esperar.
Lo que describes encaja con un flemón. Conviene que lo veamos cuanto antes.
Enfermedad de las encías
Cuando el sarro se acumula bajo la encía, se forman bolsas donde las bacterias se instalan e infectan. Ahí nace el absceso periodontal, que no empieza en el diente sino en el tejido que lo rodea. Si te sangran las encías o las notas inflamadas, merece la pena distinguir cuanto antes si estás ante una gingivitis o una periodontitis, porque la enfermedad periodontal avanzada es una puerta abierta a estas infecciones.
Un diente roto o un golpe
Una fractura, aunque sea pequeña, deja una grieta por la que entran las bacterias hasta el nervio. Y un golpe fuerte puede dañar la pulpa aunque el diente no se rompa por fuera: con el tiempo el nervio se muere en silencio y acaba apareciendo la infección, a veces meses después del traumatismo.
Otros factores que suman
- Un empaste o una corona antiguos que han fallado: las bacterias se filtran por debajo y reinfectan el diente.
- Una muela del juicio mal colocada: la encía que la cubre se inflama e infecta con facilidad; a veces hay que valorar cuándo conviene quitarla.
- Higiene insuficiente: la placa y el sarro alimentan la infección día tras día.
- Defensas bajas o ciertas enfermedades: hacen que el cuerpo controle peor la infección.
En tu caso
Cuántos factores suman
Marca lo que te pasa y verás cuántos factores pueden estar sumando en tu caso.
No has marcado factores, aun así una revisión periódica lo confirma.
Uno o dos factores. Muchas veces basta con corregirlos y volver a revisar.
Varios factores suman entre sí. Conviene valorar en consulta antes de que aparezca una infección.
Señales de que tienes un absceso
El flemón suele avisar, y conviene no restarle importancia. Estas son las pistas que no hay que dejar pasar:
- Dolor intenso y pulsátil, que late a su ritmo y empeora al tumbarte o al masticar.
- Un bulto blando en la encía, a veces con un punto blanco o amarillento.
- Hinchazón en la cara, la mejilla o debajo de la mandíbula.
- Sabor desagradable y salado que aparece de golpe, o mal aliento que no se va.
- Molestia con el calor y alivio con el frío, al revés de lo habitual.
- Fiebre, malestar general o ganglios del cuello inflamados.
Delante del espejo
Autoexploración en cinco pasos
Dedica un minuto frente al espejo y comprueba estas cinco señales.
Orientación a partir de lo que cuenta el artículo: no sustituye a una revisión en la clínica.
Ninguna de estas señales, por sí sola, dice cómo de avanzada está la infección. Lo que lo decide es la valoración en consulta, donde se localiza el diente responsable y se ve el estado de la raíz y del hueso.
¿Se cura solo un flemón?
Aquí conviene ser claros. Un absceso no se cura solo. Puede dar la sensación de que mejora cuando el flemón revienta y drena por su cuenta: baja la presión, el dolor afloja y parece que ha pasado. Pero la infección sigue dentro, y sin tratar el diente o la encía que la causa vuelve, a veces peor. Lo primero no es solo calmar el dolor, sino eliminar el foco.
Calmar no es curar
Qué hace cada cosa con la infección
Toca cada opción y verás qué hace de verdad y qué no.
0 de 6 opciones vistas. Toca una.
Según el caso, el tratamiento definitivo puede ser una endodoncia para limpiar y sellar el conducto del diente, el tratamiento de la encía cuando el origen es periodontal, o la extracción cuando el diente ya no se puede conservar. El antibiótico, cuando el dentista lo pauta, ayuda a controlar la infección, pero no sustituye a tratar el origen: por sí solo, el problema vuelve. Cuál corresponde en tu caso depende del diente, del estado de la raíz y del hueso, y se decide tras valorarlo.
Qué hacer (y qué no) hasta que llegue la cita
Mientras consigues que te vean, hay cosas que ayudan y otras que conviene evitar:
El gesto que ayuda
Así sí, así no
Así sí
Enjuagues suaves con agua tibia y sal, frío por fuera y el analgésico que tomes habitualmente.
Así no
Aplicar calor en la cara, pinchar el bulto o aguantar solo a base de pastillas.
- Enjuaga con agua tibia y sal. Varias veces al día, con suavidad, ayuda a aliviar la zona mientras llega la cita.
- No apliques calor en la mejilla. El calor puede extender la infección; si acaso, frío por fuera para bajar la hinchazón.
- No intentes reventar el flemón. Pincharlo o apretarlo puede empeorar la infección y complicar las cosas.
- No dejes de lado el diente. Aunque el dolor baje, el origen sigue ahí y hay que tratarlo para que no vuelva.
Mientras esperas
Qué ya haces
Marca lo que ya estás haciendo y verás qué te falta por sumar.
Empieza por lo más sencillo: enjuagues de agua tibia con sal.
Buen camino, ve completando lo que aún te falta.
Lo tienes cubierto; ahora lo importante es tratar el origen en consulta.
Si quieres información fiable sobre la salud de las encías y las infecciones de la boca, la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) divulga contenidos pensados para pacientes.
Cuándo pedir cita
Un absceso dental no conviene dejarlo correr. No es una molestia más que se pasa con paciencia: es una infección activa que, si se extiende, puede complicarse. Si tienes un dolor que late, un bulto en la encía o la cara hinchada, lo sensato es que te vean pronto. Y si aparece fiebre alta, dificultad para tragar o para abrir la boca, o la hinchazón sube hacia el ojo o el cuello, hay que buscar atención sin esperar.
En la Clínica Dental Dr. Mas, en Santa Coloma de Gramenet, valoramos cada caso de forma individual para localizar el diente responsable y frenar la infección. Pide tu cita y lo vemos cuanto antes.
Clínica Dental Dr. Mas
Lo vemos cuanto antes
En Santa Coloma de Gramenet valoramos cada caso de forma individual para localizar el diente responsable y frenar la infección. Con eso decidimos el tratamiento que corresponde en tu situación.
- Dónde
- Avenida Santa Coloma 1, bajos, 08922 Santa Coloma de Gramenet
- Teléfono
- 934 661 541
- Cita
- Valoración individual en la clínica
Preguntas que nos hacen en consulta
No. Puede parecer que mejora cuando drena y el dolor baja, pero la infección sigue dentro y vuelve si no se trata el diente o la encía que la causa. Lo importante es eliminar el origen, no solo calmar el dolor.
El antibiótico, cuando lo pauta el dentista, ayuda a controlar la infección, pero no trata la causa. Si no se resuelve el diente o la encía de origen, el problema vuelve. Suele ser un apoyo, no la solución.
No conviene. Pinchar o apretar el bulto puede extender la infección y complicar las cosas. El drenaje, cuando hace falta, se hace en consulta y en condiciones adecuadas.
A veces el flemón drena solo y la presión baja, así que el dolor afloja. No significa que se haya curado: la infección sigue activa y conviene tratarla igualmente.
Depende del estado del diente y de lo avanzada que esté la infección. Muchos dientes se conservan con una endodoncia o con el tratamiento de la encía; otros, cuando el daño es grande, no se pueden salvar. Se valora caso a caso.
Si aparece fiebre alta, dificultad para tragar o para abrir la boca, o la hinchazón sube hacia el ojo o el cuello, hay que buscar atención sin esperar. Son señales de que la infección se está extendiendo.
Sigue leyendo



