Se me ven los dientes más largos: por qué se retraen las encías

Te miras al espejo un día cualquiera y notas algo raro en un diente: parece más largo que antes, o se ve una franja más amarillenta cerca de la encía, justo donde antes había rosa. A veces lo que avisa no es la vista, sino el frío: un sorbo de agua fría y un pinchazo seco en esa misma zona. Te acostumbras, cambias el cepillo por uno más suave y sigues, porque no duele de forma constante y porque, total, uno no suele fijarse en las encías.

dental exam with mirror and tool

Ese cambio tiene nombre: encías retraídas, o recesión gingival. No es un capricho estético ni una cosa que pase porque sí. Significa que la encía que protegía la base del diente se ha ido retirando y ha dejado al descubierto una parte que no estaba preparada para estar expuesta. En la consulta de Dr J L Mas, en Santa Coloma de Gramenet, es uno de esos hallazgos que el paciente lleva meses viendo sin darle importancia, y que conviene mirar antes de que vaya a más.

Qué son las encías retraídas y por qué no es solo estético

El diente no termina en la línea de la encía. Por debajo continúa la raíz, que en condiciones normales queda cubierta por hueso y por encía. Esa cobertura no es decorativa: la raíz no tiene esmalte, la capa dura y resistente que protege la corona del diente, sino una superficie mucho más blanda y sensible llamada cemento y, justo debajo, la dentina.

Cuando la encía se retira, esa raíz queda al aire. De ahí vienen las dos cosas que suele notar el paciente: el diente parece más largo (porque se ve una porción que antes estaba tapada) y aparece o empeora la sensibilidad, porque la dentina expuesta comunica el frío, el calor y el dulce directamente con el interior del diente. Si has notado ese pinchazo al beber algo frío, quizá te interese entender de dónde sale la sensibilidad dental al frío, porque muchas veces la encía retraída está detrás.

Lo importante es esto: la encía que se pierde no vuelve a crecer por sí sola. Por eso conviene identificar pronto por qué se está retirando, para frenar la causa antes de que la recesión avance y deje más raíz al descubierto.

Por qué se retraen las encías

No hay un único motivo. En la mayoría de los casos se juntan varios, y por eso la solución nunca es solo comprar una pasta distinta.

Cepillado demasiado fuerte o mal orientado

Es una de las causas más frecuentes y también la más contraintuitiva, porque le pasa justo a quien más cuida su higiene. Cepillar con mucha fuerza, con un cepillo de cerdas duras y con un movimiento horizontal de sierra va desgastando el borde de la encía y la empuja hacia abajo con los años. Se suele ver en el lado contrario a la mano con la que uno se cepilla, y a menudo con un pequeño surco desgastado en la raíz. La encía no se retrae por falta de limpieza, sino por exceso de agresividad.

Enfermedad periodontal

Cuando el sarro se acumula bajo la encía, la inflamación crónica va destruyendo el hueso que sujeta el diente, y la encía acompaña a ese hueso hacia abajo. Es un proceso lento y silencioso que empieza mucho antes con sangrado y encías rojas. Si te sangran al cepillarte, merece la pena distinguir cuanto antes si estás ante una gingivitis o una periodontitis, porque la periodontitis avanzada es una de las causas de recesión que peor pronóstico tiene si se deja correr.

Bruxismo y sobrecarga del diente

Apretar o rechinar los dientes por la noche somete a algunas piezas a una fuerza continua para la que no están diseñadas. Esa sobrecarga puede favorecer que la encía y el hueso de la zona se retiren, sobre todo en dientes que ya estaban un poco desplazados o apiñados.

Otros factores que suman

  • Apiñamiento o mala posición dental: un diente que sale un poco hacia fuera de la línea del hueso tiene menos encía que lo cubra y se retrae con más facilidad.
  • Piercings en labio o lengua: el roce constante del metal sobre la encía la desgasta en un punto muy concreto.
  • Un frenillo tirante: cuando el pliegue de tejido que une el labio con la encía tira demasiado, puede ir separando la encía del diente.
  • La edad y la predisposición individual: con los años el tejido es más fino, y hay personas con una encía naturalmente más delgada y frágil.

Señales de que la encía se está retirando

La recesión avisa poco a poco. Estas son las pistas que conviene no dejar pasar:

  • Los dientes parecen más largos o los ves «más separados» en la base.
  • Aparece una franja amarillenta o más oscura cerca de la encía, distinta al color del resto del diente.
  • Sensibilidad al frío, al calor o al cepillarte en una zona concreta.
  • Notas un pequeño escalón o muesca al pasar la uña por la raíz.
  • La encía se ve más fina, retirada o con el borde irregular en una pieza respecto a las de al lado.

Ninguna de estas señales, por sí sola, dice cuánto ha avanzado el proceso. Lo que decide si es algo estable o un proceso activo es la valoración en consulta, donde se mide cuánta encía se ha perdido y, sobre todo, por qué.

¿Se puede recuperar la encía perdida?

Aquí conviene ser honestos. La encía que ya se ha retirado no vuelve a su sitio sola, y ningún enjuague ni pasta la hace crecer de nuevo. Lo primero, y muchas veces lo más importante, no es recuperar sino frenar: quitar la causa para que la recesión no siga avanzando. Si el motivo es el cepillado, se corrige la técnica; si es sarro bajo la encía, se limpia y se trata; si es el bruxismo, se protege la mordida.

En algunos casos, cuando la raíz expuesta genera mucha sensibilidad, compromete la estética de la sonrisa o pone en riesgo la estabilidad del diente, existe la opción de un injerto de encía, que consiste en aportar tejido para volver a cubrir la zona. No es la solución para todos los casos ni la primera opción por defecto: es una técnica que se plantea tras estudiar cada boca y solo cuando está indicada. Requiere una valoración individual, porque el resultado depende del tipo de recesión, del grosor de la encía y del estado del hueso de debajo, y varía de un paciente a otro.

Cómo frenar la recesión en el día a día

Buena parte de lo que ayuda está en tus manos y no cuesta nada:

  • Cepilla con suavidad. Cepillo de cerdas suaves, poca presión y movimientos desde la encía hacia el diente, no de lado a lado como una sierra.
  • Cuida el borde de la encía sin agredirlo. La higiene entre los dientes (con seda o cepillos interproximales bien usados) previene el sarro que causa la periodontitis, mucho más dañino para la encía que unos restos de comida.
  • No te saltes las revisiones. Una limpieza profesional periódica retira el sarro que no se ve y permite detectar la recesión cuando aún es leve.
  • Atiende el bruxismo. Si aprietas por la noche, tratarlo a tiempo evita sobrecargar dientes concretos.

Si quieres profundizar en cómo cuidar las encías, la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) divulga información fiable sobre salud periodontal para pacientes.

Cuándo pedir cita

La recesión gingival no es una urgencia dolorosa, y por eso se posterga con facilidad. El problema es que cada milímetro de encía que se pierde no se recupera solo, y frenarla pronto es mucho más sencillo que resolverla cuando la raíz ya está muy expuesta o el diente ha empezado a aflojarse. Si notas los dientes más largos, una franja distinta en la base o sensibilidad en una zona concreta, lo sensato es mirarlo antes de que vaya a más.

En la Clínica Dental Dr. Mas, en Santa Coloma de Gramenet, valoramos cada caso de forma individual para identificar por qué se está retirando la encía y qué se puede hacer en tu situación. Pide tu valoración y lo revisamos con calma.

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Dr J L Mas
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